viernes, marzo 20, 2009

9:45 pm, Centro Histórico

La espera fuera de "el lugar" es lo único que no me gusta, para mi como para mucha gente es engorroso, siempre desesperante y hasta grosero. Sin embargo, para nosotros siempre será el preámbulo de la gran noche que nos procuramos periódicamente y parte de un desabrido ritual que parece nunca podremos evitar:
La espera, el ingreso, el pago del cover y la asignación de la mesa.
En este último renglón por lo general tenemos buena suerte, buena vibra o buena propina e invariablemente estamos cerca de la acción y hoy, pese a un primer intento por ponernos muy lejos, no fue la excepción.

Ya sentados, La Pregunta: ¿Qué tomamos? no es que nos sobren opciones sino que no faltan caprichos.

Primera y ya clásica opción: Un amable Jack (Daniel's). Noble y a gusto de quienes hoy nos reunimos, conocemos el efecto. En contra tiene el hecho de que es Martes y no queremos deprimirnos ni amanecer mal. Algunos trabajan dentro de unas horas

Segunda y muy classy opción: El exuberante Bombay (Saphire). El gin entre semana y con estos calores parece la mejor opción. Tiene, además, un largo historial con nosotros. Si ese Bombay hablara, diría mucho no sólo de nosotros sino del pasado presente y futuro de lo medios de este país

Tercera y arriesgada opción: Inspirador Absinth. Reciente compañero o ¿debería decir compañera?. Hada verde que indaga profundo y amarra globos para traer a la superficie tesoros ocultos, tercos y comúnmente sublimes.

Con el show por comenzar apuramos la decisión y llamamos al Bombay que para eso andamos entre amigos. Ahorremos muchos trámites, traigamos los recuerdos y sepamos de nuevo que nos queremos, toleramos y alentamos.

Ahi, de repente, comienzan a danzar. Blancas y negras en movimientos increíbles, imposibles casi. Los asistentes en gran parte estamos aquí por ellas y parece que a unos todavía les resulta extraño lo que hacen, a otros ofensivo, perverso, obsceno. A nosotros no. No nos gusta fingir, que se note cual profundo podemos caer. Ellas y sus movimientos iniciales, escarceos apenas de lo que inevitablemente vendrá y ante lo cual no podemos sino sobarnos las manos.

Están a todo lo que dan, se enciman, se trastocan, sensualidad y calma gradualmente se encaminan a una lucha descarada por el poder. Por demostrar cuál cautiva más, qué luce más, quién lleva al delirio a esta masa espectante, imposibilitada de tomar cualquier decisión, pasiva pues, cautivada pues, enamorada.

John Medesky es su amo y señor, el proxeneta de estas negras y blancas teclas; no sugiere, no muestra, indica y conduce. Decreta el camino sobre el cual ellas existen, brevemente, apenas una ensoñación, fascinación total en nosotros. Pianista, músico excepcional y generoso que regala a estos tres y los demás una noche impresionante, de improvisación cautivante y técnica sin par.

33.33333333% de un gran trío de jazz contemporáneo (Medeski, Martin and Wood), y nacido en Lousville, Kentucky se desprende en un ecléctico espectáculo que disfrutamos en dos muy bien armados sets. No extraña a sus cómplices o ¿sí?, ¿por eso esta furia?, esta enérgica nostalgia que ataca al complaciente, sumiso y casi masoquista piano. Nosotros en la tangente preferimos, por este instante, seguir siendo tres, los tres de hace casi trece o catorce años, no lo sé de cierto, no los cuento, los vivimos. Estamos en esto tan a gusto, sin hablar, nunca me dejará de sorprender lo bueno que somos para escuchar en trío, apenas gestos cómplices que aseguran que seguimos ahí, en esta aura tripartita.

La única manera que conozco para escuchar Jazz es así, con mis amigos. Con alcohol. El Bombay y esta música que nos tiene ahí, en el límite. Invadidos por esa extraña catarsis, abrumadora sensación de estar del todo: ahí.

Ya pues, que venga el Absinth que hay que extraer las palabras, el maestro ha callado por hoy, el acto se ha aletargado y necesitamos decir poco y contundente, poco y soberbio como siempre... poco, altanero, definitivo y mamón. Somos igualitos a nosotros desde siempre. ¿Será por eso que nomás nosotros nos aguantamos?, ¿será por eso que no queremos vernos diario o por lo menos más seguido?.
¿Será por eso que nos reunimos alrededor de alguien que consideramos, aunque sea en un rubro, mejor que nosotros y nos pueda dar pretexto?. ¿Será por eso que los extraño?

Delicia total, no se puede vivir así, tiene que acabar en algún momento... de la noche.

John Medeski, Zinco Jazz Club, MARZO 2009

El Maese, Tito Y Yo, y viceversa. Otra vez.

Zinco Jazz Club, Marzo 2009
Zinco Jazz Club, Marzo 2009

miércoles, marzo 11, 2009

Y a esperar...

Con el pretexto del rating, la obligación de la quincena y el placer de hacer lo que a uno le da la gana...
y siempre ganas de saber qué sucederá